Un
tipo desocupado es un tipo con un gran problema. El menor de ellos es el no tener
una ocupación rentada. El mayor: convivir con una suerte de tiña, o una especie
de lepra social, que hace que sus otrora amigos, parientes y conocidos rehuyan de
él como si su peste fuera contagiosa. No volverá a la normalidad hasta tanto
tenga trabajo. Mientras tanto nadie se le acercará, por las dudas que se
transforme en un problema. Solo, tal vez, compartirá sus cuitas con alguien
como él. En una actitud vergonzante, que lo hace merodear por la vida como un
paria indio, esperará, o en el mejor de los casos actuará, hasta que la suerte
deje de serle esquiva.
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