viernes, 20 de mayo de 2016

Sin salud y sin ideas

Vaya, vaya. La vida se le desmorona frente al espejo. Los pliegues de su piel, las cejas y el cabello ausentes de su cara le devuelven la imagen de lo que será en, tal vez, unos meses. Su cuerpo ya frío e inerte no diferirá de lo que hoy ve. Como bufón de la comedia sacra, es a la vez actor y espectador, guionista y acomodador. El teatro de la vida no le ha dado muchas chances de mejorar su papel. En su caso, todo es historia. No hay proyección, ni mañana. Solo perpetuación del dolor. Los médicos, pulcramente, le mutilarán su apetitos de supervivencia. Nada hay que no duela. La vida misma es un desaliento. Ya llega el fin.

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